The Spirit of Mawson - Australasian Antarctic Expedition 2013 - 2014

Australasian Antarctic Expedition

Day 19 – Marine biology

Posted by Alicia - 26 December 2013

First of all, I can’t but help to say that we are all very well, better than it is thought out there. Yesterday morning we were told that, in order to get out from here, help was required. Although we had spent at least one day stuck in the ice, the news prompted a bit of concern, probably because we realised it was more serious than we thought. Nevertheless, the concern vanished with the passing of minutes. Yesterday we celebrated Christmas with an incredible dinner; Santa Claus visited us and handed out gifts. We ended our day dancing in the bar. This morning we were surprised when we learnt that the reports on the news about us were a bit alarming. I just want to say that we are really enjoying our stay in the ice. We are in Antarctica!!

Many people have already participated in this blog. Some of them are passengers visiting Antarctica for first time, others have been here five, six, or seven times, others are explorers, scientists, journalists or people who never thought they were going to be here but they were granted the privilege of living this experience. Different reasons, stories of life, different experiences and ways of living this journey. Today I want to talk as a marine biologist who always dreamed of coming to Antarctica and now her dream has come true. That is why I’d like to focus these paragraphs on the work we have done here as biologists. I’m here as part of the team of marine mammal researchers and it has been incredible. Although we have not accomplish our exact objective (which is not surprising in science), the experience of working in such a special place is very rewarding.

During our first day of work, we went out on a zodiac to look for leopard seals. We didn’t find anything else other than heaps of beautiful penguins. However, when we decided to “spy” on seals with our hydrophones we could hear the leopard seals singing under the water. They were out there, somewhere in that immense sea and we were interacting with them through underwater speakers that played back the song of a previously recorded seal. The seals were responding to our calls even though we could not see them. We came back to the ship very pleased.

Another working day led us to the fast ice where there were a group of Weddell seals. We went up onto the ice on an uncomfortable vehicle which had difficultly manouvering over the irregular ice surface. When we found a pair of seals, I wondered how these animals, which moved slowly on land, could get to this place located at least a couple of kilometres from the sea. Of course Tracey, my supervisor, knew the answer. Weddell seals use their teeth underneath the ice to break it. So that they make holes and use them as an exit to haul out on the ice. And there it was, a few meters away from the seals, a hole that reminded me that those kilometres of ice, the vehicles, and all those people, were suspended over water. That day we got our first seal samples. Our day ended with a long walk through the ice with a bright sunhine that change the skin colour of all of us.

I always thought that coming to Antarctica would be an unique experience, but this journey has gone beyond all my expectations. It has not only been a wonderful environment out there, but also on board the ship.

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Antes de todo, me siento con el deber de decir que estamos muy bien, mejor de lo que se piensa allá afuera. Ayer temprano nos dieron la noticia de que habían tenido que pedir ayuda para poder salir de aquí y retomar el rumbo al norte. Hubo un atisbo de preocupación al principio, a pesar de que ya llevábamos al menos un día atrapados en el hielo, pues nos dimos cuenta que era un poco más serio de lo que pensábamos. Sin embargo, la sensación de preocupación se desvaneció con el paso de los minutos. Ayer celebramos navidad con una cena increíble, nos visitó el Viejito Pascuero, nos repartió regalos y terminamos bailando en el bar hasta la madrugada. Esta mañana nos sorprendió ver que los medios han publicado la noticia  con un tono alarmante, pero la verdad es que aquí solo estamos disfrutando ¡¡Estamos en Antártica!!

En este blog ya han participado muchas personas con visiones totalmente distintas. Muchos de ellos vienen como pasajeros, algunos por primera vez, otros por quinta, sexta o séptima vez; otros habrán hablado de su experiencia como exploradores, científicos, reporteros u otros que quizá nunca pensaron ni soñaron con este viaje pero por circunstancias de la vida han tenido el privilegio de estar aquí. Distintos motivos, distintas historias de vida, diferentes experiencias y formas de vivir este viaje. Hoy yo hablo como una bióloga marina que siempre soñó con conocer la Antártica y está cumpliendo su sueño. Por esta razón, quiero escribir estos párrafos enfocándome en la labor que hemos realizado aquí como biólogos. Estoy aquí como parte del  equipo de investigación de mamíferos marinos de esta expedición y debo decir que ha sido un trabajo increíble. A pesar de que no hemos obtenido exactamente lo que vinimos a buscar (algo normal en ciencia) la experiencia de trabajar en un ambiente tan especial como este es muy gratificante.

El primer día de trabajo salimos en busca de focas leopardo y no encontramos más animales que pingüinos. Sin embargo, cuando decidimos “espiar” bajo el agua con los hidrófonos pudimos escucharlas cantar bajo el agua. Estaban ahí afuera, en algún lugar del inmenso mar y estábamos interactuando con ellas a través de parlantes que bajo el agua reproducían la canción de otras focas leopardo grabadas previamente. Las focas estaban respondiendo a “nuestros” llamados y aunque no pudimos verlas terminamos una mañana de trabajo con el pecho hinchado de satisfacción.

Otra jornada de trabajo nos llevaba a una plataforma de hielo donde había un grupo de focas de Weddell. Nos trasladamos un par de kilómetros adentro en un vehículo muy poco cómodo  que circulaba con bastante dificultad entre la irregular superficie del hielo. Cuando encontramos el primer par de focas me preguntaba como hacían estos animales que se mueven tan lentamente en tierra para lograr llegar a ese lugar que se encontraba al menos a un par de kilómetros del mar. Por supuesto Tracey, mi supervisora, sabía la respuesta. Las focas de Weddell utilizan sus dientes para romper el hielo  bajo el agua y así hacen agujeros por los que salen a reposar en “tierra”. Y ahí estaba, a solo unos metros de las focas, un agujero que me recordaba que todos esos kilómetros de hielo, el par de vehículos, y toda esa gente,  estábamos todos suspendidos sobre agua. Ese día tomamos nuestras primeras muestras. Nuestro día de trabajo terminó  con una larga caminata sobre el hielo con un sol radiante que nos hizo cambiar de color a todos.

Siempre pensé que venir a Antártica debería ser una experiencia única, pero este viaje ha superado con creces mis expectativas. No solo ha sido maravilloso el ambiente allá afuera, sino también dentro del barco.